Normas Jurídicas
de Nicaragua
Materia: Pueblos Indígenas Afrodescendientes y Asuntos
Étnicos
Rango: Instrumentos Internacionales
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TRATADO (APROBAR EL TRATADO DE
AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN CELEBRADO EL 25 DE ENERO DE 1906
ENTRE NICARAGUA Y EL REINO DE ITALIA)
Aprobado el 25 de Enero de 1906.
Publicado en La Gaceta No. 3062 del 13 de Noviembre de 1906.
La Asamblea Nacional Legislativa,
DECRETA,
Único- Aprobar el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación
celebrado el veinticinco de Enero del corriente año, entre la
República de Nicaragua y el Reino de Italia.
Dado en el Salón de Sesiones- Managua, 17 de octubre de 1906-
Fernando Sánchez- D.P- León F. Aragón- D.S- Francisco Zamora- D.S.-
Publíquese Palacio del Ejecutivo Managua, 20 de Febrero de
1906- J.S. Zelaya- Ministro de Relaciones Exteriores, por la ley-
J.R. Sevilla.-
VITTORIO EMANUELLE III,
Por la gracia de Dios y la voluntad
REY DE ITALIA.
A todos los que las presentes vieren,
SALUD:
Habiéndose concluido entre el Reino de Italia y la República de
Nicaragua, un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, por medio
de los respectivos Plenipotenciarios, en Managua, el 25 de Enero de
1906; el cual Tratado es del tener siguiente:
TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y
NAVEGACIÓN ENTRE ITALIA Y NICARAGUA.
Su Majestad el Rey de Italia y el Gobierno de la República de
Nicaragua, deseosos de regular y ensanchar las relaciones de
comercio entre los dos países, han determinado concluir con este
objeto un Tratado, y nombrado con tal fin por sus
Plenipotenciarios:
Su Majestad el Rey de Italia al Señor Doctor Don David Compari,
Caballero de la Real Orden de la Corona de Italia, su Cónsul
General en la República de Nicaragua, y
El Excelentísimo Señor Presidente de la República de Nicaragua, al
Señor Doctor Don Adolfo Altamirano, Ministro de Relaciones
Exteriores,
Quienes después de haberse comunicado recíprocamente sus
respectivos plenos poderes, que fueron encontrados en buena y
debida forma, han convenido en los artículos siguientes:
ARTICULO I
Habrá amistad y completa y entera libertad de comercio y de
navegación entre los Estados de las dos Altas Partes
Contratantes.
Los ciudadanos italianos en la República de Nicaragua y los
ciudadanos nicaragüenses en los Estados de Su Majestad&& bar y
permanecer libremente y con toda seguridad con sus buques y
cargamentos, en todos aquellos puntos, puertos o ríos que
actualmente ò en lo de adelante estuvieren abiertos al comercio
extranjero.
Los ciudadanos de cualquiera de las dos Partes, gozarán
respectivamente en los Estados y posesiones de la otra Parte, de
los mismos derechos, privilegios, libertades, favores, inmunidades
y exenciones en su comercio y navegación, de que gozan ò gozaren
los extranjeros, que gozan del tratamiento de la nación más
favorecida, sin tener que pagar ninguna contribución ni impuestos
mayores de aquellos que éstos pagan, y sujetándose a las leyes y
reglamentos vigentes.
Las naves de guerra de las dos potencias serán tratadas en los
puertos respectivos como los de la nación más favorecida.
ARTICULO
II
Los ciudadanos de cada una de las Partes Contratantes podrán viajar
y permanecer libremente en los respectivos territorios, ejercer la
industria y el comercio, al por mayor como al por menor, tomar en
arriendo y ocupar casas, almacenes y tiendas, según les convenga,
hacer trasportar mercaderías y dinero, recibir mercaderías en
depósitos, tanto del interior como del exterior, pagando únicamente
los derechos establecidos por las leyes vigentes para los
nacionales; vender y comprar directamente ò por tercera persona à
su elección, y fijar los precios de los bienes efectos, mercancías
y objetos de cualquier especie, ya sean importados ò nacionales, ya
sea que los vendan en el interior ò los exporten, conformándose
siempre à las leyes y reglamentos del país; cuidar y hacer sus
propios negocios y presentar à la aduana sus declaraciones ya
personalmente ò por medio de sus procuradores ò agentes, sin ser
sometidos&.. vamenes, contribuciones ò impuestos que los que pesen
sobre los nacionales.
Tendrán igualmente el derecho de desempeñar cualquier encargo que
les fuese confiado por sus propios conciudadanos, por extranjeros ò
por nacionales, en calidad de administradores, comisarios, agentes,
consignatarios ò intérpretes.
En fin no pagarán por razón de su comercio o su industria, en los
puertos, en las ciudades, ni en ningún lugar de los dos Estados,
donde definitiva ò temporalmente se hallen establecidos, otros
derechos, contribuciones ò impuestos, que los que pesen ò pesaren
sobre los nacionales; y los privilegios, inmunidades y otros
favores otorgados en materia de comercio ò industria à los
ciudadanos de uno de los dos países serán igualmente acordados a
los de otro.
ARTICULO III
Los cuidadnos de cualquiera de los dos Estados Contratantes,
gozarán en el territorio del otro, de la más constante protección y
seguridad en sus personas, propiedades è intereses, y sobre estos
particulares gozarán de los mismos derechos y privilegios que estén
acordados ò se acordaren à los nacionales, sometiéndose a las
condiciones impuestas à estos últimos.
Sin embargo estarán exentos en el Estado de la otra Parte, del
servicio militar obligatorio en el ejército ò en la armada, en la
guardia nacional ò en la milicia, como también de toda especie de
contribución de guerra, empréstitos ò requisiciones militares o de
empréstitos forzosos especiales.
ARTÍCULO IV
Cuando en virtud de concesiones otorgadas à particulares por el
Gobierno de Nicaragua, se promueva la inmigración de ciudadanos
italianos con destino al territorio de la República, el Gobierno de
Nicaragua vigilará por el exacto cumplimiento de la contrata al
efecto celebrada, y castigará de conformidad con las leyes todo
abuso ò engaño que se cometiere con perjuicio de los inmigrantes.
V
No se podrá someter a los ciudadanos de ambas Partes Contratantes,
respectivamente, à secuestros ò embargos por razones de Estado, ni
por expediciones militares, ni por causa de uso público de ninguna
clase, ni podrán ser detenidos con sus buques, equipajes,
mercancías u objetos de comercio por iguales motivos.
VI
Todas las mercancías u objetos de comercio, ya sean productos del
sueldo ò de la industria de dos Estado contratantes, o de
cualquiera otro país, cuya importación sea permitida por las leyes
en el uno ò el otro de los Estados, podrán igualmente importarse en
buques italianos o nicaragüenses sin pagar otros mayores derechos
que los que pagan los buques de la nacional más favorecida.
Esta recíproca igualdad de tratamiento será indistintamente
aplicada à las mercancías y objetos que lleguen, sea directamente
de los puertos de los Estados Contratantes, sea de otro punto
cualquiera, y así mismo à los embarcados en buques de otra
nacionalidad, debiendo, en este caso, presentar documentos
justificativos de su origen.
Se observará la misma igualdad de tratamiento en la exportación y
tránsito, sin distinción de procedencia ò destino, así mismo con
relación a las franquicias, abonos reembolsos de derechos
(drawback) que la legislación de los dos países haya establecido o
pueda establecer en lo de adelante.
Además, no se percibirán en Italia sobre la importación ò
exportación de los artículos provenientes del suelo ò de la
industria de Nicaragua, y respectivamente, en Nicaragua, sobre la
importación o exportación de los artículos provenientes del suelo ò
de la industria de Italia, derechos mayores que los que se perciben
ò se percibieren sobre los mismos artículos provenientes del suelo
ò de la industria de la nación más favorecida.
Queda además entendido que los impuestos de la tarifa aduanera de
Nicaragua, sean ad valoren, sean específicos, y
respectivamente, los impuestos de la tarifa aduanera italiana, no
podrán ser en ningún caso y por ningún motivo, ya se trate de los
productos ò mercaderías italianas, ò respectivamente, de las
mercancías ò productos de Nicaragua, mayores que los que estén
impuestos ò de impusieren à las mercancías y productos semejantes
de la nación más favorecida, comprendiéndose también en tales
impuestos los derechos adicionales gubernativos ò municipales o de
cualquier otra especie.
Se exceptúan de las disposiciones de este artículo los favores que
Nicaragua hubiese acordado ò acordase en lo de adelante à los otros
Estados de Centro América.
ARTICULO
VII
Las relaciones acerca del comercio de cabotaje y de la pesca, serán
regidas por las leyes de los respectivos países.
ARTICULO VIII
Los buques mercantes de cualquiera de las dos Partes Contratantes
que entraren en lastre ò cargados, ò que no salieren, sea cual
fuere el lugar de partida ò destino, serán tratados con todo
respeto, bajo el mismo pie que las naves nacionales. No estarán
sujetos ni à la entrada, ni durante la demora ò estadía, a los
derechos de tonelaje, puerto, faro, cuarentena ù otros de cualquier
clase más altos que los impuestos a los buques nacionales.
En todo cuento concierne à la colocación de las naves, su carga y
descarga, en los puertos, radas, ensenadas, fondeaderos y
generalmente a las disposiciones à las cuales pueden estar sujetos
los buques mercantes, su equipaje ò carga, las Partes Contratantes
se otorgan el tratamiento de la nación más favorecida.
ARTICULO IX
Cuando una nave de una de las dos Partes Contratantes, naufragare,
encallare ò sufriere avería en las costas de Italia o de Nicaragua,
recibirán los respectivo ciudadanos, para sí mismos, para sus
buques, efectos ò mercancías, el mismo auxilio de las autoridades
locales, que se daría a los habitantes del país donde hubiere
sucedido la desgracia. Por otra parte las operaciones relativas al
salvamiento serán dirigidas por el agente consular de la nación
cuya sea la nave.
Deberán las autoridades locales hacer saber con la brevedad posible
à dichos agentes consulares la desgracia de que se trata, y limitar
su intervención al mantenimiento del orden y de los intereses de
los que ejecutan el salvamiento, sino pertenecen à las
tripulaciones náufragas, y à asegurarse del cumplimiento de las
disposiciones concernientes a las introducción de las mercancías
salvadas.
ARTICULO X
En todos los territorios y dominios de los dos Estados se acordará
à las buques del otro la facultad de completar su propia
tripulación para poder continuar el viaje con marineros alistados
en el país, siempre que se conformen à las leyes locales y que el
alistamiento sea voluntario.
Cuando un buque de una de las dos Partes Contratantes quiera
completar su tripulación en el puerto del propio país con marineros
ciudadanos de la otra Parte Contratante, solo podrá hacerlo con
permiso escrito del Agente Consular de la otra nación, el cual no
podrá negarse à darlo sin motivo justificado.
ARTICULO XI
Las naves, mercancías y efectos pertenecientes à ciudadanos de una
de las Partes Contratantes, que hubieren sido apresadas por
piratas, ya en los límites de la respectiva jurisdicción, ya en
aguas territoriales de otro Estado, ò en alta mar, y fueren
trasportados y encontrados en los puertos, ríos, playas y dominios
de la otra Parte serán entregados à sus propietarios mediante el
reembolso de los gastos ocasionados por la represa.
ARTICULO XII
Se consideràn como buques italianos en Nicaragua y viceversa, como
buques nicaragüenses en Italia, los que navegaren bajo la
respectiva bandera y estén provistos de la patente de navegar y
demás documentos exigidos por la legislación del Estado respectivo
para la justificación de la nacionalidad de los buques mercantes,
ocupados en la navegación.
ARTICULO XIII
Los ciudadanos de cada uno de los dos países serán admitidos en el
otro al goce de los derechos civiles.
En consecuencia, ambas Partes Contratantes les reconocen la
facultad de poseer bienes muebles y raíces, y de disponer à su
placer, por venta, donación, permuta y de cualquiera otra manera,
de toda la propiedad de cualquiera especie, que posean en el
territorio respectivo.
Igualmente y con la misma reciprocidad gozarán del derecho de
recibir y traspasar dichos bienes por sucesión sea ab
intestato ò por testamento, sin que pueda someterles à ningún
impuesto ò derecho a causa de su calidad de extranjeros, que no
pesen igualmente sobre los nacionales.
ARTICULO XIV
En caso de muerte de un súbdito de una de las Partes Contratantes
en el territorio de la otra, las autoridades locales deberán dar
aviso inmediatamente al empleado consular en cuya circunscripción
haya ocurrido la muerte. A su vez el empleado consular deberá dar
aviso à las autoridades locales cuando por ellas no sea antes
informado.
Cuando muera un italiano en Nicaragua ò un nicaragüense en Italia,
ya sea con testamento ò ab intestato, sin dejar herederos
legales en el país, o que estos sean menores o incapaces, ò estén
ausentes, y no hubiese en el lugar representante legal de la
sucesión, ni albacea testamentarios, los Consulares Generales,
Cónsules, Vice Cónsules o Agentes Consulares de la nación à que el
difunto pertenezca tendrán el derecho de proceder a ejecutar en
orden sucesivo, las siguientes operaciones:
1º Sellar de oficio ò a solicitud de los interesados, todos los
efectos, muebles y papales del difunto, previo aviso à la autoridad
local competente, que podrá asistir à la operación y fijar
igualmente sus propios sellos.
Estos sellos a la par de las del Agente Consular, no podrán ser
quitados sin que la autoridad local concurra à la operación.
Todavía, si después de que el empleado consular la haya invitado
para asistir al levantamiento de dichos sellos, la autoridad local
no se presentare dentro del término de cuarentiocho horas à partir
del recibo del aviso, el empleado consular podrá proceder por sí
solo a tal operación.
2º Formar el inventario de todos los bienes y efectos del difunto,
à presencia de la autoridad local, si esta hubiere asistido à
consecuencia de la invitación. La autoridad local suscribirá el
acta levantada en su presencia, sin que pueda sin embargo exigir
derecho alguno por su intervención en estos actos.
3º Ordenar la venta, en pública subasta, de todos los efectos
muebles de la sucesión que pudieran deteriorarse y los de difícil
conservación, como también las cosechas y los efectos para los
cuales se presenten circunstancias favorables.
4º Depositar en lugar seguro los valores y efectos inventariados;
conservar el momento de los créditos que se realicen y el producto
de las ventas que se perciba en la oficina consular, y confiarlo à
cualquier comerciante que presente todas las garantías. Estos
depósitos deberán efectuarse de acuerdo con la autoridad local que
haya asistido à las operaciones anteriores, cuando después de la
convocatoria de que habla el párrafo siguiente, se presenten
súbditos del país o de un tercer Estado como interesados en la
sucesión ab intestato ò testamentaria.
5º Anunciar la defunción y convocar por medio de la prensa local y
de la del país del difunto, à los acreedores de la sucesión, a fin
de que puedan presentar sus títulos respectivos de crédito,
debidamente justificados, en el término que fijen las leyes de cada
uno de los dos países.
Si se presentaren acreedores de la sucesión, el pago de sus
créditos deberá efectuarse dentro de quince días de la terminación
del inventarios, habiendo fondos con que poderlo hacer, y en caso
contrario, tan luego, como se realicen del modo más convincente,
los fondos necesarios, ò en fin, dentro del término que se
establezca de común acuerdo entre el Cónsul y la mayoría de los
interesados. Si los respectivos Cónsules rehusasen el pago de todos
ò parte de los créditos alegando insuficiencia de los valores de la
sucesión, los acreedores tendrán el derecho de pedir à la autoridad
competente la facultad de constituirse en Junta.
Una vez obtenida tal declaración por la vía legal, el empleado
consular deberá remitir inmediatamente a la autoridad judicial ò al
Sindicato ò curador de la quiebra, todos los documentos, efectos y
valores, pertenecientes à la sucesión, quedando encargado de
representar a los herederos ausentes, à los menores y à los
incapaces.
En todo caso los empleados consulares no podrán consignar los
haberes de la sucesión à los herederos legítimos ò à sus
mandatarios, antes de que transcurra el término de seis meses à
partir del día 3 en que haya sido publicado en los periódicos el
aviso del fallecimiento.
Si la sucesión resultare va cante en fuerza de las leyes nacionales
del difunto, se devolverá al Erario del Estado en que haya ocurrido
el fallecimiento.
6º Administrar y liquidar por sí mismos, o por medio de la persona
que nombren bajo su responsabilidad, la sucesión testamentaria ò
ab intestato, sin que la autoridad local tenga que
intervenir en tales operaciones, sino es que los súbditos del país
ò de una tercera potencia hayan de hacer valer derechos a la
sucesión; pues en tal caso, sobreviniendo dificultades, los
empleados consulares no tendrán derecho de resolverlas, y la
cuestión se remitirá al tribunal local. Los empleados consulares
funcionarán entonces como representantes de la sucesión, es decir
que conservando la gestión y el derecho de liquidar definitivamente
la sucesión, y vender los efectos en la forma antes indicada,
velarán por los intereses de los herederos y tendrán la facultad de
designar abogados encargados de sostener sus derechos, remitiendo à
los tribunales todos los documentos conducentes à aclarar la
controversia.
Pronunciada la sentencia los empleados consulares deberán cumplirla
si no se interpusiese apelación, y continuarán enseguida de pleno
derecho la liquidación que había quedado suspensa hasta la
terminación del litigio.
ARTICULO XV
Cuando un italiano en Nicaragua ò un nicaragüense en Italia,
muriere en lugar donde no haya Agente Consular de su nación, la
autoridad territorial competente procederá, conforme a la
legislación del país al inventario de los efectos que haya dejado y
será obligada à rendir cuenta, en el término más breve posible, del
resultado de tal operación, a la Legación competente, ò al
Consulado al lugar en que se abra la sucesión.
Pero desde el momento en que el Agente Consular se pre && en el
lugar un delegado, la autoridad local deberá sujetarse à cuanto
prescribe el artículo procedente.
ARTICULO XVI
Desde que un súbdito de una de las Partes Contratantes se halle
interesado en una sucesión abierta en territorio de la otra Parte,
ya sea de una connacional, indígena, ò de una súbdito de tercera
potencia, la autoridad local deberá informar de la apertura de la
sucesión a la autoridad consular más cercana.
ARTICULO XVII
Los Cónsules Generales, Cónsules, Vice Cónsules, y Agentes
Consulares de los dos Estados conocerán exclusivamente la función
de inventarte y de las otras operaciones encomendadas à la
conservación de los bienes hereditarios, que los marineros de su
nación dejen à su muerte, sea que ocurra en tierra, ò abordo de los
navíos de su país, durante la travesía, ò en el puerto de
arriba.
La presente disposición será también aplicable à los bienes
hereditarios que hayan dejado los pasajeros nacionales, siempre que
mueran a bordo de la nave y aun en tierra, siendo durante el curso
de la navegación.
ARTICULO XVIII
Los ciudadanos de cada uno de los Estados Contratantes gozarán en
el territorio del otro en todo cuanto concierne à la propiedad de
las invenciones y descubrimientos industriales, diseños y modelos
de fábrica, marcas de fábrica, como también à las obras literarias
y artísticas, de los mismos derechos que las leyes del otro Estado
acuerdan à los nacionales.
Las invenciones industriales protegidas por patente en ambos
Estados, y que sean ejercidas en uno de ellos solamente, dentro del
término y por la duración que la ley de ese Estado prescriba, no
podrán considerarse caducas en el dominio público del otro, por
falta de este requisito.
Las obras artísticas y literarias puestas bajo la protección de las
leyes en el Estado de su origen se considerarán reservadas también
en el otro Estado, sin que sea necesarios el complimiento de las
formalidades prescritas en las leyes de dicho Estado.
ARTICULO XIX
Los ciudadanos de la una y de la otra Parte tendrán libre acceso à
los tribunales de justicia para hacer valer ò defender sus
derechos, sin otra condición, restricción o tasa que no sean los
impuestos à los nacionales.
Tendrán también la facultad de elegir libremente sus defensores y
agentes de la misma manera que los nacionales, y de asistir à las
audiencias, debates y sentencias de los tribunales, en las causas
en que fueren interesados, como también de asistir a las
informaciones, examen y disposición de testigos que puedan ocurrir,
con ocasión del mismo juicio, siempre que las leyes de los
respectivos países permitan la publicidad de tales actos.
Gozarán, en fin, de asistencia judicial gratuita en los mismos
casos y con las mismas condiciones con que las leyes de respectivo
país acuerden tal beneficio a los nacionales.
Cuando esto suceda, el certificado de indigencia deberá remitirlo
la autoridad al ciudadano que pida la asistencia, à su domicilio
habitual.
Si no residiere en el país en que se hace la solicitud, dicho
certificado deberá recibir la aprobación, y legalización del Agente
Diplomático ò Consular del país en que el certificado deberá
producirse.
Si el postularme residiere en el país en que hace la solicitud,
podrá además ser presentada con las informaciones seguidas por la
autoridad de la nación à que el pertenezca.
ARTICULO XX
Los dos Gobiernos Contratantes se obligan à hacer efectuar las
notificaciones y citaciones judiciales y los exhortos suplicatorios
de las respectivas autoridades judiciales, en cuanto no se opongan
à las leyes del país.
Las notificaciones, citaciones y exhortos suplicatorios serán
trasmitidos por la vía diplomática. Los gastos que ocurran serán a
cargo del Gobierno requerido.
ARTICULO XXI
Las sentencias y órdenes en materia civil y comercial emanadas de
los tribunales de una de las Partes Contratantes, y debidamente
legalizadas, tendrán a solicitud de los mismos los mismos
tribunales, en los Estados de la otra Parte, la misma fuerza que si
emanaran de los tribunales locales y serán recíprocamente
ejecutadas y serán recíprocamente ejecutadas, y producirán&& sobre
aquellos bienes que sean susceptibles de este gravamen según las
leyes del país, y observándose las disposiciones de las mismas
leyes en orden a la inscripción y otras formalidades.
Para que puedan ejecutarse estas sentencias y ordenes deberán
declarase previamente ejecutoriadas por el tribunal superior en
cuya jurisdicción o territorio deberá efectuarse la ejecución,
mediante el juicio de pareatis, en el que, citada la parte
sumariamente, se examinará;
1º- Si la sentencia ha sido pronunciada por autoridad judicial
competente;
2º- Si ha sido pronunciada con citación regular de las
partes;
3º-Si las partes han estado legalmente representadas, ò declaradas
legalmente contumaces;
4º- Si la sentencia contenga disposiciones contra el orden público
ò el derecho público interno del Estado.
La declaratoria de que la sentencia sea ejecutoriada podrá
solicitarse por la vía diplomática o bien directamente por la parte
interesada.
Cuando sea solicitada por la vía diplomática, si la parte
interesada no constituyere procurador al mismo tiempo, èste le será
nombrado de oficio por el tribunal que debe declarar ejecutoriada
la sentencia.
La parte solicitante deberá pagar al procurador de oficio sus
honorarios y las costas que se le deban.
ARTICULO XXII
Los actos de notariado de cualquier especie aunque hayan sido
ejecutados antes de celebrarse el presente Tratado, tendrán
respectivamente en los dos países la misma fuerza y valor que los
emanados y recibidos de la autoridad local, y de los notarios
reconocidos en el lugar, estando estos sometidos à todas las
formalidades y al pago de los derechos establecidos en los
respectivos Estados.
Sin embargo, estos actos no podrán tener la fuerza ejecutiva que la
ley les concede, si antes no se la diere la autoridad competente
del lugar en que trate de entablarse la ejecución previo juicio
sumario, en que se llenarán las formalidades establecidas en el
artículo precedente, en cuanto sean aplicables.
ARTICULO XXIII
Los ciudadanos indigentes de los dos países serán auxiliados y
tratados como los de la nación más favorecida, según las leyes del
respectivo Estado.
ARTICULO XXIV
En tanto que los dos Gobiernos no hayan estipulado una Convención
Consular, los Cónsules Generales, los Cónsules, Vice Cónsules y
Agentes Consulares, respectivamente, gozarán en el uno y otro país,
de los términos de derechos, prerrogativas è inmunidades que las
dos Partes Contratantes hubiesen acordado ò pudiesen acordar a los
agentes de la misma categoría de la nación más favorecida.
ARTICULO XXV
Si una de las Partes Contratantes acordare en lo de adelante à
algún otro Estado cualquier favor particular ò concesión en materia
de comercio, de navegación ò cualquiera otra de las aludidas en el
presente Tratado, se entenderán ipso facto concedidos à la
otra Parte.
ARTICULO XXVI
Los dos Gobiernos Contratantes convienen en que las controversias
que puedan surgir relativamente à la interpretación o ejecución del
presente Tratado, ò à las consecuencias de su violación, deberán
sujetarse, una vez agotados los medios de arreglarlas directamente
por acuerdo amigable, à la decisión de comisionados arbitrales, y
que el resultado del arbitramiento será obligatorio para
entrambos.
Los miembros de tales comisiones serán electos por los dos
Gobiernos de común acuerdo; en efecto de esto cada una de las
Partes nombrará su propio arbitro ò un número igual de árbitros, y
los árbitros nombrados elegirán el ùltimo.
El procedimiento arbitral será en cada caso, determinado por las
Partes Contratantes, y en su efecto el mismo colegio de los
árbitros, se entenderá previamente autorizado para
determinarlo.
ARTICULO
XXVII
El presente Tratado estará en vigor durante diez años, a contar del
día en que se verifique el canje de las ratificaciones; pero si un
año antes de la expiración de ese término ninguna de las Partes
Contratantes hubiese anunciado oficialmente à la otra la intención
de hacer cesar sus efectos, continuará en vigor para ambas Partes
hasta un año después de haberse hecho la antedicha declaración,
cualquiera que sea la época en que se efectué.
ARTICULO XXVIII
El presente Tratado será aprobado y ratificado por Su Majestad el
Rey de Italia y por el Excelentísimo Señor Presidente de la
República de Nicaragua, según la Constitución de cada una de los
dos países; y las ratificaciones se canjearán en París en el
término de un año contado del día de la firma, ò antes si fuere
posible.
En fe de lo cual los respectivos Plenipotenciarios han firmado el
presente Tratado y sellándolo con los sellos de sus armas.
Hecho en dos ejemplares de un mismo tenor, en la ciudad de Managua,
a los veinticinco días del mes de Enero de mil novecientos seis
Enmendado veinticinco vale- David Campari Adolfo
Altamirano.
Nos, habiendo visto y examinado el supradicho Tratado, aprobándolo
en todas y cada una de sus partes, lo hemos aceptado, ratificado y
confirmando, como por las presentes lo aceptamos, ratificamos y
confirmamos, prometiendo observarlo y hacerlo observar
inviolablemente. En fe de lo cual, Nos, hemos firmado de nuestra
mano las presentes letras de ratificación, y las hemos hecho sellar
con Nuestro Real sello.
Dadas en Roma, el día ocho del mes de Julio del año del Señor de
mil novecientos seis.
(L.S.) Vitorio Emannuele.
Por Su Majestad el Rey,
El Ministro de Relaciones Exteriores,
Tittony.
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Los infrascritos, Crisanto Medina. Enviado Extraordinario y
Ministro Plenipotenciario de la República de Nicaragua, y el Conde
Joseph Tornieli Brusati de Vergano, Embajador de Su Majestad el Rey
de Italia en Francia, investidos de plenos poderes de sus
respectivos Gobiernos; habiéndose reunido para proceder al canje de
las ratificaciones del señor Presidente de la República de
Nicaragua y de Su Majestad el Rey de Italia, del Tratado de
Comercio y Navegación concluido en Managua el 25 de Enero de 1906,
entre Nicaragua e Italia; producidos los instrumentos de dichas
ratificaciones, y encontrados exactos y conformes, se verifico el
canje.
En fe de lo cual los infrascritos han celebrado la presente acta,
que han firmado por duplicado y sellado con sus sellos.
Hecha en París el 28 de Septiembre de 1906.
(L.S.) Crisanto Medina,
(L.S) G. Tornielli.
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